miércoles, 19 de enero de 2011
Vacaciones con hijos y Star Wars
Lisandro Ramiro Pérez, mi hijo menor, además de tener una personalidad muy fuerte para un niño de cuatro años y medio, disfruta muchísimo de las narraciones, fílmicas o literarias. Sus películas favoritas, además de la peli de Los Simpson y Mi villano Favorito, son las dos trilogías de las Guerras de las Galaxias, capítulos uno, tres y seis. Caminando por las librerías de San Bernardo, hace tres días, Lilo, así lo bautizó su hermano Octavio Pérez, Oti para el mundo, encontró un cómic de Star Wars, en la línea de los dibujitos animados que se pasan en el famoso canal de las caricaturas. Después de que se lo leyera dos veces la primera noche, Lilo no dejó un segundo su librito: "Es mi diario personal", me dijo mientras se lo colocaba debajo del brazo. Lo manipuló muchísimas veces: lo abría, lo cerraba, hacía que lo leía, aunque por su edad obviamente todavía no lee. Esto me llevó hoy pensar sobre las relaciones tradicionales del formato libro para leer y disfrutar un cómic y un formato electrónico para el mismo género. ¿Se puede disfrutar de un cómic en formato electrónico en la misma frecuencia que en el formato tradicional? ¿Qué me diría Lilo al respecto? ¿Qué me dicen ustedes?
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No soy de las personas que favorecen la lectura en formato electrónico en detrimento del formato tradicional. Estoy de acuerdo con que el formato electrónico no permite continuar el mismo modo de interacción que con nuestros libros, pero eso no significa que no se puedan crear nuevos tipos de interacción igualmente interesantes, de los cuales tal vez todavía no nos podemos hacer una idea acabada, porque se trata de un proceso en formación. Varios siglos atrás, nuestros antepasados no habrían aprobado el tipo de interacción que un chico establece con un libro, en tanto que un libro no deja de ser una cosa. ¿Qué sería para ellos eso de tener que recurrir a la cosificación para hacerse de una historia que a lo largo de la tradición se había transmitido oralmente? ¿Por qué un niño tenía que depender de una cosa para poder sentirse cerca o disfrutar de una historia?
ResponderEliminarLas relaciones van cambiando, eso es lógico, es esperable, es lo que corresponde al cambio histórico-social. Por eso yo creo que no, no se puede disfrutar de la misma forma, porque se trata de formas de socialización diferente, sin que esto signifique el desprestigio de una ni de de la otra
Gracias vero por manifestarnos tu inquietud. También creo que lo que cambian son las formas de socializar. También Lilo disfruta de las narraciones orales y creo que va a ser un gran anrrador oral. Creo que las tradiciones se pueden ir sumando y complementando. Sopesar críticamente las posibilidades de cada formato es tarea nuestra y podemos tratar de enseñarles a nuestros hijos las posibilidades de cada uno de ellos. Ahora bien, habría que hacer un trabajo de constraste serio, de buscar pros y contras en los modos de relacinarnos con los diferentes formatos: ni todo lo bueno por pasado fue mejor, ni todo lo nuevo por moderno sera mejor. Buscar lo complementario sería un buen ejercicio como lectores y como docentes, porque quierase o no, aunque sea de modo incosncente, transmitimos en nuestras lecturas el modo de leer.
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